Agustín Zulueta, Médico

Fui al Goldfish el año 2003 y tengo los mejores recuerdos de mi jardín.

Luego de hacer una visita hace unos meses, pude ver el cariño de las educadoras, la cercanía que inspiran y la alegría que transmiten a cada una de las pequeñas personas que están formando. No pude evitar recordar cómo fueron conmigo en mi paso por ahí, cuando incluso en los momentos más emocionales fui contenido y validado.

Fue el primer lugar donde aprendí de ciencia, el cuerpo humano y la naturaleza, lo que sin duda fue el punto de partida en mi camino hacia la medicina.
Solo me queda dar las gracias a la Miss Sol (para mí, mi Tía Sol) y a todo su equipo por plasmar en mí y en cada niño que pasa por sus manos una visión educativa vanguardista basada en la última evidencia, pero por sobre todo en el cariño y la pasión por educar.

Agustín Zulueta, Médico

Fui al Goldfish el año 2003 y tengo los mejores recuerdos de mi jardín.

Luego de hacer una visita hace unos meses, pude ver el cariño de las educadoras, la cercanía que inspiran y la alegría que transmiten a cada una de las pequeñas personas que están formando. No pude evitar recordar cómo fueron conmigo en mi paso por ahí, cuando incluso en los momentos más emocionales fui contenido y validado.

Fue el primer lugar donde aprendí de ciencia, el cuerpo humano y la naturaleza, lo que sin duda fue el punto de partida en mi camino hacia la medicina.
Solo me queda dar las gracias a la Miss Sol (para mí, mi Tía Sol) y a todo su equipo por plasmar en mí y en cada niño que pasa por sus manos una visión educativa vanguardista basada en la última evidencia, pero por sobre todo en el cariño y la pasión por educar.